Fiado y cuentas corrientes: vender con confianza y cobrar sin líos

El fiado es una herramienta comercial clásica del barrio: fideliza al cliente y sostiene la venta. El problema nunca fue fiar, sino llevar la cuenta en un papelito. Con la cuenta corriente en el sistema, cada venta, cada abono y cada saldo quedan claros.

1. Qué es vender fiado (y por qué te conviene ordenarlo)

Vender fiado es dejar que un cliente se lleve la mercadería y la pague después. Si entendés el concepto, el fiado es simple; lo que se complica es la memoria y el cuaderno. La cuenta corriente reemplaza el papelito por un registro por cliente, donde ves cuánto debe, qué compró y qué te fue pagando.

Para el comercio, es una forma de retener clientes: quien tiene su cuenta abierta vuelve a tu local en vez de ir a otro. Para eso el sistema tiene que ser rápido al fiar y transparente al cobrar.

2. Dar de alta y editar el cliente

Todo empieza con la ficha del cliente. Ahí cargás los datos que necesitás para identificarlo y, cuando corresponda, para facturarle:

  • Razón social o nombre del cliente.
  • CUIL, CUIT o DNI, según sea persona o empresa.
  • Condición frente al IVA, para saber qué comprobante le corresponde.
  • Teléfono y dirección, útiles para avisos y para tener el contacto a mano.
  • Comentario, para dejar una nota interna del cliente.

La ficha se puede editar cuando haga falta: un teléfono nuevo, una condición de IVA distinta o un dato que faltaba. Mantenerla al día es lo que después te permite facturar sin sorpresas.

3. El saldo, siempre a la vista

La pantalla de cuentas corrientes te muestra el saldo de cada cliente. Se terminó el "¿cuánto me debe?". Ese número se actualiza con cada venta fiada y con cada pago, así que cuando el cliente pregunta podés responder al instante, sin abrir el cuaderno ni sumar a mano.

Saber el saldo también te da aire para decidir: a quién le fiás un poco más y a quién le pedís que regularice antes de seguir sumando.

4. Vender a cuenta corriente desde el POS

Fiar una venta es tan rápido como cobrarla. Desde la pantalla de venta armás el carrito, elegís la forma de pago y seleccionás el cliente de cuenta corriente. En lugar de marcar un cobro, la venta se imputa como deuda de ese cliente.

Si tenés el mismo cliente anotado en más de un lado, el buscador te deja elegirlo por su nombre sin tener que recordar el número de cuenta. Y si el cliente ya no existe en la lista, la venta se registra igual, sin un pago a cuenta corriente: así no se traba la caja por un dato viejo.

5. Registrar un pago o abono

Cuando el cliente viene a pagar, registrás el pago o abono en su cuenta. Al cargarlo definís:

  • Forma de pago: cómo te está pagando.
  • Tipo de comprobante: el que corresponde a ese movimiento.
  • IVA: el importe impositivo asociado.
  • Importe: cuánto te está abonando.

Con eso el saldo baja solo y el abono queda registrado en la cuenta. Si el cliente paga de a poco, cargás un abono parcial cada vez y la cuenta va reflejando lo que resta.

6. Imprimir el ticket del abono

Un pago sin comprobante genera dudas. Cuando registrás el abono, el sistema puede imprimir el ticket del abono, así el cliente se lleva su constancia y vos quedás con el respaldo en el sistema. Es la forma simple de cerrar un pago sin discusiones: el papel y el registro dicen lo mismo.

Si querés ordenar todo el circuito y sus saldos, la ficha de cuentas corrientes del glosario te ayuda a nombrar cada parte.

7. Movimientos del cliente: la cuenta transparente

Cada cliente tiene su historial de movimientos, y ahí está la foto completa de la relación comercial. Cada movimiento muestra:

  • Fecha del movimiento.
  • Tipo de movimiento (venta fiada o pago, por ejemplo).
  • Nro. de venta, para saber a qué operación corresponde.
  • Monto de esa operación.
  • Usuario que la registró.

Si hay un desacuerdo con un cliente, no se discute de memoria: se abre su lista de movimientos y se ve por qué compró, cuándo y quién lo atendió.

8. Cliente frecuente: cuando fiar también suma puntos

Muchos comercios premian a los clientes de siempre. Además de la cuenta corriente, podés imputar la venta a un cliente frecuente, y esa imputación suma puntos en su cuenta de fidelidad. Después esos puntos se canjean por premios que administrás vos.

Así el cliente encuentra un doble motivo para volver a comprar en tu local: la comodidad del fiado y el beneficio de acumular.

Con la cuenta corriente ordenada, fiar deja de ser un riesgo y pasa a ser una herramienta de fidelización. Mirá todo lo que incluye el módulo en el sistema de cuentas corrientes de IntegralShop.

Preguntas frecuentes

La razón social o nombre, su CUIL, CUIT o DNI, la condición frente al IVA, teléfono, dirección y un comentario si querés dejar una nota interna.
Sí. La pantalla de cuentas corrientes muestra el saldo de cada cliente, actualizado con cada venta fiada y cada pago.
Cargás la forma de pago, el tipo de comprobante, el IVA y el importe, y el sistema descuenta el saldo de la cuenta del cliente.
Sí. Al registrar el abono podés imprimir el ticket del abono, para que el cliente tenga su constancia.
Sí. Sus movimientos muestran fecha, tipo, número de venta, monto y el usuario que los registró.
Sí. Cada abono reduce el saldo de la cuenta, así podés ir cobrando de a poco sin perder el detalle.
Sí. Si imputás la venta a un cliente frecuente, esa imputación suma puntos que después se canjean por premios.

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